jueves, 24 de abril de 2008

Y todo por unas Chelas Episodio II: Los Senos Que el Tepa No Vio..


NOTA: Una discula, si la imagen de la entrada pasada les resulta ofensiva, pero nos vale madre y aun asi la pusimos jajaja...

Ahí estábamos pues, Tepa Boy, Pelón, Sasasa y Chapetes de Oro viendo para todos lados como pollos enjaulados. Cuando el celular del camarada Sasasa suena y resulta que era su chica, quien nos acompañaba pero en otro coche con otros weyes que ni al caso en esta aventura.

"Caballeros" nos dijo Sasasa al colgar el teléfono, "en efecto, estamos en el lugar equivocado". Cual equipo especial de las boinas verdes o SWAT, y desplegando toda una acción militar evasiva, emprendimos la retirada de aquella zona de pecado y peligro, sin imaginar que lo "mejor" (o peor, no losé) estaba apenas por suceder.

Procedimos pues a poner a un volumen considerable canciones de Infected Mushroom para tratar calmarnos y reírnos de todo aquello que hasta ese momento nos había pasado. Vimos la hora y eran las 11:50. Ya no valía la pena buscar el lugar. Sin embargo, mientras emprendíamos la huida a otro club de la ciudad, entramos a la calle maldita de Madero.

Señores, nosotros no lo sabíamos, pero si por casualidad ustedes tampoco lo saben, no vayan a esa calle de noche, por favor. A no ser que quieran comprobar y ver con sus propios ojos lo que estoy a punto de relatarles. Encontramos, por fin, el mentado bar AZUL, pero si creen que fue un momento salvador y feliz, pues se equivocan. El lugar se veía tétrico y bizarro, una puerta alta y delgada, con una luz de neón azul que la iluminaba. Y en los alrededores, no uno ni dos ni tres, sino un buen de putos, de diferentes colores, tamaños, formas, y tacones.

Mis manos tiemblan al escribir esto, y yo que pensaba que no era homofóbico... Y es que sin embargo nunca habia visto cosas así. Una "colegiala" de casi dos metros nos saludo al pasar, y Fabián nuestro piloto, solo hundía los ojos en el volante, de la pena. Los demás estábamos alerta, no se fuera a subir algún puto a darnos violín. Y de repente, mientras parecía que habíamos logrado salir vivos de aquel lugar, frente a nosotros se atraviesan "dos hermanitas" rubias, tacones altos, faldas cortas y calcetas hasta la rodilla.

Recuerdo que hasta gritamos del pinche puto espanto, aquello parecía película de zombies, pero en vez de eso eran putos. Sasasa estaba mandando un msj cuando de la nada empezó a gritar de espanto jajajaja ante aquel espectáculo. Y entre una mezcla de gritos de "No mames!!!! No putos mames!!!" y un "Ya dale Fabián, We!!!!!" dimos vuelta en una esquina y salimos del lugar.

Después, yendo a 60 por hora (si señores, y con Tepa Boy al volante, aunque no lo crean), viajábamos por la avenida de Vallarta cuando de pronto, y sin previo aviso, paso lo innombrable. Chapetes de Oro, quien miraba pacíficamente por la ventana, se percato que en un bar por el que pasaban y que se ubicaba en una terraza, una chica jugaba "tiernamente" con su blusa. Al Chapetes le pareció tierno, "Awww, tiene calor la nena... OhOh, creo que no tiene calor... OhOh, creo que se va a quitar la... MAMES!!!! A WEBO!!!!!! CHICHIS!!!!!".

Sasasa y Pelón también fueron testigos de tan lindo espectáculo. Y sentimos que nuestro espíritu había sido limpiado de tanta cosa fea que habíamos visto antes, que nuestro honor había quedado restablecido en las leyes del universo. Y cuando en el coche todo era euforia y redención, el piloto Tepa Boy dijo: "Qué qué qué??? Qué paso???".

Jajajajaja el pobre por ir manejando no vio los senos y cuando le contamos lo sucedido dijo "Noooooooooooooo" jajaja con su particular estilo de Tepa y volanteó varias veces jajajaja mientras los demás nos reíamos a morir. Después de todo, Fabián seguía sin restablecer su honor en el universo, y esa es la historia de los senos que el Tepa no pudo ver aquella noche...

Pero aún hay mas de esta historia, así no se pierdan el Episodio III: GINGER GONE WILD...

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